Nº 48 Octubre 2008 El Divino Pastor

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Sumario
Recibid el poder del Espíritu Santo para ser luz en el mundo
Los Sacramentos de la Iglesia
Él nos dará fuerza para vivir una vida mejor
Tu misericordia Señor me sostiene
El segundo milagro
Ángel Villaplana ordenado sacerdote

Recibid el poder del Espíritu Santo para ser luz en el mundo

XXIII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
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¿Qué dejaréis vosotros a la próxima generación? ¿Estáis construyendo vuestras vidas sobre bases sólidas? ¿Estáis construyendo algo que durará? ¿Estáis viviendo vuestras vidas de modo que dejéis espacio al Espíritu en un mundo que quiere olvidar a Dios, rechazarlo incluso en nombre de un falso concepto de libertad? ¿Cómo estáis usando los dones que se os han dado, la «fuerza» que el Espíritu Santo está ahora dispuesto a derramar sobre vosotros? ¿Qué herencia dejaréis a los jóvenes que os sucederán? ¿Qué os distinguirá? Con estas sugerentes palabras concluía la vigésimo tercera jornada mundial de la juventud de este verano en Sydney. Un encuentro muy deseado, una fiesta de la fe, un nuevo Pentecostés. Así anunciaba Benedicto XVI esta nueva cita con la juventud mundial. Su noveno viaje apostólico, el primero a tierra australiana y la segunda jornada mundial de la Juventud que celebrábamos con Benedicto XVI. Desde el 15 al 20 de julio el corazón de la juventud cristiana latía en Australia. El Espíritu Santo se convirtió en el centro del encuentro.

La estancia del Santo Padre en Sydney estuvo cargada de momentos significativos. La juventud fue la protagonista pero Benedicto XVI también tuvo tiempo de reconocer el papel fundamental de los aborígenes en la cultura del país. Además se reunió con la Iglesia local y pidió a los religiosos  ayuda y apoyo para sus obispos para combatir el mal de los abusos sexuales.
El momento central de la vigésimo tercera jornada de la juventud se vivió los  días 19 y 20. Estas dos jornadas estuvieron marcadas por las hermosas  palabras que el Santo Padre dirigió a la juventud. Unas palabras centradas en la acción del Espíritu Santo, en su naturaleza y en la fuerza de la tercera  persona de la Trinidad: “¿qué es este «poder» del Espíritu Santo? Es el poder de la vida de Dios”…“En la potencia de su Espíritu, Jesús está  siempre presente en nuestros corazones, esperando serenamente que nos  dispongamos en el silencio junto a Él para sentir su voz, permanecer en su  amor y recibir «la fuerza que proviene de lo alto», una fuerza que nos  permite ser sal y luz para nuestro mundo.”

En la vigilia con los jóvenes en la noche del 19 al 20 de julio Benedicto XVI  animó a los presentes a reconocer la presencia del Espíritu Santo en sus vidas y les pidió que vencieran la tentación de caminar solos para así poder  participar de la vida de la Iglesia.

Esta celebración precedió a la misa conclusiva del Encuentro. En esta Eucaristía el Papa dirigió un enérgico mensaje a la juventud, sed los profetas de la nueva era: “Fortalecida por el Espíritu y provista de una rica  visión de fe, una nueva generación de cristianos está invitada a contribuir a  la edificación de un mundo en el que la vida sea acogida, respetada y cuidada amorosamente, no rechazada o temida como una amenaza y por ello destruida.
Una nueva era en la que el amor no sea ambicioso ni egoísta, sino puro, fiel  y sinceramente libre, abierto a los otros, respetuoso de su dignidad, un amor que promueva su bien e irradie gozo y belleza. Una nueva era en la cual la esperanza nos libere de la superficialidad, de la apatía y el egoísmo que  degrada nuestras almas y envenena las relaciones humanas. Queridos jóvenes amigos, el Señor os está pidiendo ser profetas de esta nueva era, mensajeros de su amor, capaces de atraer a la gente hacia el Padre y de construir un futuro de esperanza para toda la humanidad.”

Y con este mensaje Benedicto XVI emplazó a la juventud a una nueva cita:
MADRID 2011. ¡Allí estaremos!

Angelines Conde

Los Sacramentos de la Iglesia

El Papa Benedicto XVI confirmando a un joven

El Papa Benedicto XVI confirmando a un joven

Los cristianos no caminamos nunca solos, sabemos que Jesús está siempre a nuestro lado. De hecho, estas son según San Mateo, las últimas palabras del Maestro a sus discípulos: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). El recuerdo de las personas que hemos querido en esta vida y que ya nos han precedido puede llegar a ser muy vivo: fotografías, cartas, objetos, lugares, despiertan los recuerdos que la memoria conserva y podemos decir, en cierto modo, que aquella persona está aún entre nosotros.

Pero la presencia de Jesús entre sus discípulos no es únicamente la del recuerdo entrañable de su vida, que la tradición oral y escrita nos ha hecho  llegar. La fe nos enseña que Jesús resucitado se hace presente en la Iglesia  de una manera real y activa a través de los siete sacramentos. Como lo hizo con los que le seguían por los caminaos de Palestina, Jesús continúa –por  medio de los sacramentos- alimentándonos para que podamos seguir caminando, confortándonos en el cansancio, curándonos en nuestras enfermedades, perdonando nuestros pecados.

Cada sacramento responde a una necesidad, circunstancia o etapa de nuestro caminar en el seguimiento de Jesús, y para la que nos ofrece su gracia. Los sacramentos de iniciación cristiana: bautismo, confirmación y eucaristía; los sacramentos de curación: penitencia y unción de enfermos; los sacramentos de servicio a la comunidad: orden y matrimonio, son momentos exclusivos de encuentro personal y comunitario con Jesús sin los que nuestra vida cristiana quedaría infecunda.

El Catecismo de la Iglesia Católica recoge una definición clásica de sacramento, muy sintética, pero que vale la pena retener para poder profundizarla cada vez más. Leemos: “los sacramentos son signos sensibles y  eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia, a través de los cuales se nos da la vida divina”.

Los sacramentos son siempre acciones materiales –palabras, gestos, elementos naturales- con un significado: el agua que purifica y da vida, el pan que alimenta, las palabras que comunican un mensaje, etc. La peculiaridad de los signos sacramentales es que, a diferencia de otros signos, producen realmente aquello que significan: así, por medio del agua del bautismo, Jesús realmente nos hace nacer a la vida sobrenatural; por medio del pan y del vino de la eucaristía, Jesús realmente nos alimenta con su cuerpo y su sangre; y en la  reconciliación, Jesús realmente nos perdona por medio de las palabras del sacerdote.

Los sacramentos no son una invención humana: son los que son y de manera que son porque los ha instituido el mismo Cristo, no porque hayan ido surgiendo a lo largo d la historia. Por eso la Iglesia los custodia con veneración y afecto, consciente de la grave responsabilidad que significa administrar los frutos de la redención; la gracia de Dios, su don invisible que transforma nuestra débil naturaleza humana y nos ayuda a crecer en santidad, en la participación de la naturaleza divina.

Mons. Jaume Pujol Balcells,
Arzobispo de Tarragona

Él nos dará fuerza para vivir una vida mejor

divinopastor_joseluisReproducimos a continuación un extracto del pregón de las fiestas de  San Isidro de 2008 que dio D. José Luis en su pueblo: Guarromán (Jaén).

“Un cariñoso saludo a todos a los que estáis aquí, y a los que por cualquier circunstancia no pueden estar, sobre todo a los enfermos e impedidos y a nuestros familiares y amigos que ya no esta con nosotros y gozan con San  Isidro, de la verdadera Hermandad en la Patria del Cielo.

Quisiera que mis palabras sean capaces de expresar lo que mi corazón  y el  vuestro desean. Que estas fiestas sean el pretexto para unirnos más como  pueblo, y  respetando las diferencias miremos hacia delante, porque es más lo que nos une que lo que nos separa. Los pueblos son, lo que hombres y mujeres que nos han precedido, dando lo mejor de sí mismos,  han ido construyendo con su trabajo y tesón, a lo largo de la historia. Nuestra tarea ahora, es hacer de éste pueblo un pueblo, en el que las próximas generaciones se sientan orgullosas.

Estas tierras acogieron colonos de muchas partes de España y Europa principalmente de Alemania, hoy con la emigración la historia se repite, y se  nos pide que seamos solidarios con los que vienen, como fueron con nosotros.

El intercambio cultural nos enriquece y hace que la civilización avance.
En ésta villa dónde he vivido muchos momentos inolvidables, entrelazados con la alegría de una fiesta o la despedida de un ser querido, conforman mi  propia historia.

Aquí mis padres nacieron y aquí descansan en el campo santo, con mis  familiares y seres queridos.

Las travesuras de chaval que no os voy a desvelar y las alegrías compartidas  que muchas y muchos podéis recordar. Qué tardes inolvidables, en la avenida principal, que después de la jornada, paseábamos hablando o sentados en el banco y se nos pasaba la tarde.

El “Sagrado Corazón de Jesús”, que preside Guarromán, testigo de tantos escarceos amorosos, y que luego el señor cura en la Iglesia a muchos les daba la bendición.
Él nos bendiga a todos, que como patrón de Guarromán si le seguimos, a buen puerto nos llevará. Se dice que la pareja está en crisis, yo digo que no, que lo que está en crisis es la generosidad, que si las parejas se aman de  verdad, nadie las separa y se mantienen hasta el final. Que  el buen vino  generoso del  amor que perdura, no está avinagrado por el egoísmo y la  incomprensión, porque el buen aroma del amor de Cristo lo hace generoso, no sólo lo conserva sino que con el tiempo lo hace de mayor calidad y es más  dulce al paladar.

Que María la madre de Jesús y patrona de esta villa,  la Inmaculada  Concepción, sea la que como en las bodas de Caná, hagamos lo que su Hijo nos diga y llenemos de amor las tinajas de nuestro corazón.

San Isidro nos lo enseña, pues con sus ratos de oración supo descubrir y  hacer la voluntad de Dios. Junto a su esposa María de la Cabeza, llegan a ser un solo corazón y una sola alma; matrimonio que bendice el Señor,  concediéndoles un hijo, Illán, que es causa un día de uno de los más  portentosos milagros de San Isidro, resucitándole tras precipitarse a las  profundas aguas de un pozo. Su trabajo fue un medio de santificación, su   profundo amor a la Eucaristía, su entrañable devoción a la Santísima Virgen y su amor a la Iglesia, le impulsó a hacer el bien a su pueblo, y ver en los niños, en los desvalidos y en todos los que sufrían hambre de pan y de amor.

La enseñanza que nos dejó es, ante todo, una: que Dios no sólo no es un obstáculo para el cumplimiento de nuestras obligaciones, sino que es la  garantía de que las vamos a cumplir bien, que el que tiene a Dios en su  corazón ve cómo se multiplican sus energías, y hace una vida mejor.

Celebramos la Eucaristía en comunión, preparémonos bien para recibir al  Señor, que Él nos dará fuerza para vivir una vida mejor. No os olvidéis de  participar en la Misa los domingos y fiestas de guardar, que Don Domingo que  sabe muy bien cantar, aunque no le podáis seguir, sí podéis rezar y si se os  hace un poco larga, mirad el tiempo que perdemos viendo la televisión, que  nos embota el alma y el corazón. En el templo estamos recogidos y escuchamos al Señor, y al final Él nos bendice para que salgamos al mundo y veamos la vida infinitamente grande que nos llena de color. ¡Vivamos con alegría! y digamos todos juntos. ¡Viva San Isidro! ¡Viva Guarromán!”

José Luis Caballero, sacerdote

Tu misericordia Señor me sostiene

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El domingo 14 de septiembre se celebró  en la Parroquia Divino Pastor de Móstoles la Misa solemne de despedida de los sacerdotes D. Álvaro y D. José  Luis y bienvenida de D. Pablo.

Álvaro llegó a nuestra parroquia en octubre de 2003 como Diácono, durante  estos cinco años ha estado a cargo de la pastoral juvenil, de la Ultreya, de  esta revista parroquial, ha colaborado en la pastoral de la catequesis de  Primera Comunión y ha participado en numerosas convivencias, peregrinaciones, excursiones y campamentos juveniles…

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El 4 de octubre fue nombrado párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la  Asunción en Cadalso de los Vidrios (Madrid), formador del Seminario Menor de Rozas de Puerto Real y profesor de Religión en el Colegio Público Pablo  Eugenio Muro y en dicho seminario.

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José Luis ha trabajado fervientemente en la Liturgia y en la administración  de los Sacramentos. Siempre cercano a todo el mundo.

Desde aquí les queremos dar gracias a José Luis y Álvaro por todo el bien que han hecho y les deseamos todo lo mejor en esta nueva etapa, y que sigan  teniendo el corazón contento y lleno de alegría. Y a Pablo nuestra más calida  bienvenida.

Javier T. Hernández


El segundo milagro

divinopastor_pabloMe llamo Pablo Fernández López-Peláez. Vine al mundo un 2 de abril del año 1971 en la ciudad de Madrid, España. Soy el tercero de ocho hermanos. En mi casa somos niño, niña, niño, a, o, a, o, a ¡Y todo natural!

Después del milagro de la curación de una enfermedad que tuve y que se lo  debo a Dios a través de la Madre Maravillas, fueron pasando los años en mi  vida. Cumplí 17 cuando uno de mis mejores amigos me dijo: “Pablo ¿Eres  consciente del milagro que Dios te hizo?”. Yo no había pensado nunca en el  sacerdocio hasta ese momento. Para entonces mi vida era la de un chico normal pero muy divertida puesto que bailaba Break Dance en las discotecas, en las fiestas y en reuniones de familias. Comencé a darle vueltas en la cabeza y en el corazón la idea de consagrar mi vida y aunque me horrorizaba el entregar mi vida Dios me decía ¿Y Por qué no?

Y tomé la decisión de darle la oportunidad a Dios. Aunque siempre he estado seguro de que Dios me quería sacerdote, siempre me ha acompañado en mi interior una voz diciéndome: ¡Pablo, sigue adelante!

No me he hecho sacerdote para ser feliz sino porque era la voluntad de Dios y sólo sería feliz si seguía la voluntad de Dios. Podría haber hecho cualquier  otra cosa con mi vida y sé que no me merezco el representar a Cristo en esta  tierra y mucho menos llevar la salvación a los hombres. No me creo digno del  sacerdocio. Es un regalo todavía más grande que el mismo milagro que Dios me  hizo. Pero si estoy seguro de que es la voluntad de Dios, por más misteriosa o difícil que sea, la que siempre quiero cumplir. Y trato de hacer mí la oración de la Madre Maravillas por cuya intercesión fui curado: Lo que Dios quiera, cuando Dios quiera y como Dios quiera.

¡Gracias Señor por haberme llamado a ser tu sacerdote!

Pablo Fernández,

Sacerdote de la Parroquia del Divino Pastor

Ángel Villaplana ordenado sacerdote

n48p7divinopastorEl domingo 12 de octubre en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús del  Cerro de los Ángeles, en Getafe, D. Joaquín María López de Andujar y Cánovas del Castillo, Obispo de la diócesis, ordenó ocho presbíteros: Isaac Parra Mogollón, José Luis Rueda Rodríguez, José María Rodríguez López, Antonio Yáñez Gómez, Ángel Villaplana Rivero, Guillermo Fernández Fernández, Israel Esteve Velázquez, Santiago García López, y José Luis Cárdenas Delgado. En esta misma celebración también fue ordenado diácono Francisco Lerdo de Tejada Pérez.  Desde aquí les queremos hacer llegar nuestra más sincera enhorabuena.

misaangeldivinopastorÁngel Villaplana, fiel de esta comunidad desde muy joven. Celebró su primera Misa en la Parroquia Divino Pastor el 19 de octubre. Recientemente ha sido trasladado a la Parroquia del Santo Cristo de la Misericordia en Boadilla del Monte.

Por su gran interés, presentamos un extracto de su vivencia antes de llegar a ser sacerdote:

“Siempre que me piden contar la llamada que Dios me ha hecho, y me sigue  haciendo, me resulta difícil. Su acción es continua y no puedo concretarla en  un solo momento. Aunque hay acontecimientos más sobresalientes en los que su voz se ha hecho más nítida, interpelante e incluso retadora, pero siempre comprensiva”. Estas son las primeras palabras de Ángel Villaplana, recién ordenado sacerdote de la Diócesis de Getafe, que un día dejó su puesto fijo de profesor en un instituto de Móstoles (Madrid) para llegar a convertirse en sacerdote.

Pero hasta ese momento, hay una bonita historia… “Mi ambición juvenil era  llegar a un conocimiento absoluto sobre el mundo y sobre el hombre. Por eso  me decidí por una carrera científica, Ciencias Químicas, la obsesión por  estudiar y el cambio de domicilio de mi familia me había llevado a una cierta  soledad. Busqué hacer nuevos amigos y un día me dejé invitar por la parroquia de mi barrio en Móstoles. En los grupos se reflexionaba sobre la vida, se hacía deporte, se quedaba para salir a dar una vuelta… Pero había aspectos que me sobraban, por ejemplo, rezar e ir a misa los domingos. El escuchar a  los jóvenes conversar con Dios con naturalidad, producía en mi una reacción casi de burla, ¿cómo pueden hablar con ‘algo’ que es pura fábula? Sin embargo, estos jóvenes no tenían pinta de ser gente chiflada, eran sensatos, con cualidades que yo admiraba. Salí de allí retando al posible Dios con una  propuesta orgullosa: si existes, te doy una oportunidad para que me lo demuestres, aquí en esta Iglesia, en la que dicen que estás”.

Y se lo demostró. Tras un largo camino de implicación en la iglesia y de maduración en la fe, Ángel encontró una respuesta: “quedé a comer con un  sacerdote amigo y me propuso, con sencillez y con bastante respeto (sería por la edad, tenía 35 años), si no se me había ocurrido nunca ser cura. Tiempo atrás me habría reído ante esta proposición pero, esta vez, me quedé  pensativo y me dije: ¿por qué no?”

Saber que te llaman es una cosa y dar el paso, otra. Así lo reconoce el  propio Ángel, que asegura que “me faltaban las fuerzas. Tenía la certeza de  que mi vida estaba llamada a ese cambio, pero temía la acogida de mi familia, amigos… Hubo personas que me animaron, otras que lo respetaron con el típico “si es lo que te gusta”, que en realidad esconde un “tu sabrás lo que haces”. El conserje del instituto, ateo convencido, con el que me llevaba muy bien, me dijo con sorna: ‘Hasta hoy te consideraba un tío inteligente’. Un alumno se desmarcó sin ningún remilgo diciéndome: ‘Si va a ganar menos dinero, va a tener menos vacaciones y encima no va a poder casarse, es que usted es un imbécil’. Incluso uno de mis mejores amigos, me amenazó con dejar de serlo”.

Hoy, cuando echa la vista atrás, se da cuenta que “es muchísimo más lo recibido que lo dejado. Puede que suene a tópico, pero es verdad”.
De su paso por el Seminario aclara que éste “es el lugar privilegiado para la  formación de los que van a ser futuros sacerdotes. Es una educación integral, que afecta a todas las dimensiones del ser humano para ser lo máximo que Dios espera de nosotros. Nos sentimos familia, y lo somos, familia de Dios que comparte la fe cada minuto del día”.

n48p8divinopastorGetafe cuenta con un gran número de vocaciones que contrasta con la crisis de compromiso entre los jóvenes, pero según Ángel “esta crisis no es aislada.  También lo está la familia, la educación, el matrimonio, la política. En el  fondo no son más que manifestaciones de una misma crisis: un mundo que da la espalda a Dios. Muchos jóvenes salen desbocados a vivir con intensidad lo que se les ofrece y antes de los 30 rezuman frustración, desesperanza y soledad. En este clima es más difícil que surjan vocaciones. El sueño de hacer cosas extraordinarias con la vida, se ha transformado en una búsqueda de satisfacciones inmediatas, que llevan de unas a otras y acaban agotando”.

Para Ángel, “sólo hay que ir a buscarlo a un lugar cercano, su iglesia, donde todos somos necesarios y somos llamados a realizar una tarea. Después de  mucho tiempo yo he descubierto mi misión, ¿cuál es la tuya?”

S.T.

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