Nº 62 junio 2011 El Divino Pastor

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Sumario

Transcripción de la Homilía de D. Manuel García en la Fiesta del Buen Pastor

Primero el hombre y luego el santo

Un verano cristiano

El scout ve en la naturaleza la obra de Dios, la cuida y la respeta

Ángel Puentes ordenado sacerdote

Oh Jerusalén

Sonríe, Malawi

 

Transcripción de la Homilía de D. Manuel García en la Fiesta del Buen Pastor

“Yo soy la puerta de las ovejas” Juan 10, 7

Hermanos, bienvenidos todos los que formamos esta comunidad del Divino Pastor. Gracias por compartir esta mañana, nuestra fe en Jesús, con toda la Iglesia. Jesús, el Señor resucitado que la liturgia nos presenta como Aquel que ha venido a anunciar e instaurar la Eucaristía para cuidar de los hombres, para conducirnos hasta el propio corazón de Dios.

El Mesías y el Señor

Por eso, la lectura que terminamos de proclamar hoy, la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, en este primer discurso que Pedro, el día de Pentecostés, cuando deja de estar asustado y se ponen de pie, aquel hombre ignorante, que antes se había asustado, que antes dijo: “ Yo no sé quién es éste”. Pedro dice: “Aquel que subisteis a la cruz, que las autoridades asesinaron, Dios lo ha constituido en el Mesías, en el Señor”. Esa es la primera confesión de fe que hacen los cristianos, “Al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías” (Hch. 2, 36)  Los dos primeros títulos de Jesús resucitado: el Mesías y el Señor.

El enviado por el Padre para liberar. No hay mesianismo si no hay liberación, ni liberación total y no hay señorío si no se rompen todas las esclavitudes y [dice el Señor:] Yo he venido para abrir las cárceles, para que los ciegos vean, para que los cojos anden, para que a los desgraciados de la Tierra se les dirija una palabra, y para que el pan se reparta, porque se ha instaurado la Era de la Misericordia de Dios. Ese es el tipo de Dios de los cristianos: el Mesías, el Señor. Y le pido al Señor esta mañana, que nosotros los que vivimos nuestra fe, nuestra esperanza, los que caminamos tantas veces con el miedo, con el dolor, con la ausencia de nuestros seres queridos. Le pido a Dios en el nombre de todos vosotros, que esta comunidad del Divino Pastor no tenga nunca miedo, ni vergüenza de decir que nuestro Dios, el que nos ha liberado, el que se ha  hecho como nosotros y ha llorado con nosotros y por nosotros: es el Cristo y el Señor. Y lo es porque lo hemos visto, porque se nos ha acercado, porque ha venido para curarnos, para alimentarnos, para sacarnos a las puertas de la vida. Y Él nos conoce, y Él sabe nuestro nombre.

¿Nos avergonzamos de Jesús?

Seguro que nosotros también le conocemos, aunque de lejos, como aquellos, y digamos: “yo sí, pero mira no practico”, “Yo sí, pero mira eso de Roma es otro rollo”, “…el obispo es otro titulado”. Y ¿tú? ¿Dónde estás colocado? Si tu eres seguidor de ese Pastor único y eterno ¿dónde estás colocado? ¿Dónde estás escondido? ¿En qué cueva? Es que… ¿nos avergonzamos de Aquel que ha dado la vida por nosotros? Claro… Nos avergonzamos de nuestros padres viejos, cómo no nos vamos a avergonzar de Él. Recordáis aquella expresión de la Biblia: “Herirán pastores y se dispersarán las ovejas” Eso lo conocemos todos, y basta una difamación, o una confesión de no sé qué historia para destrozar toda la vida y toda la paz de una familia. Y basta una palabra, un bulo o incluso una verdad para enterrar toda una vida. “¿Eres tú el rey de los judíos?”, “Tú lo dices”, dijo la verdad, y por confesar que era el rey que había venido a romper cadenas, no a chupar sangre, por eso fue a la cruz.

En la segunda lectura Pedro nos hace una imagen de lo que es Cristo, el Señor, el que Él proclama en el discurso de Juan: “Yo soy el buen Pastor”, el que se identifica con Dios, el Dios protector y padre del pueblo de Israel, “Yo soy el pastor de mi pueblo “dijo Yahvé. “Y yo os pondré pastores para que cuiden de vosotros”, dijo a los Reyes; “Yo os enviaré pastores para que mantengan viva mi alianza”, dijo a los profetas, “Yo enviaré a mi hijo”… Recordáis el capítulo siete del Apocalipsis, donde se nos describe esa hermosa liturgia en aquella visión de Juan: los que han sido lavados sus vestidos y los han blanqueado en la sangre del cordero, el cordero que está en el centro del trono, se levantará, los pastoreará, los guiará, los llevará hacia fuentes de agua viva, y ellos jamás derramarán una lágrima porque el cordero los pastorea. Porque el cordero los ha hecho entrar en el cielo nuevo y en la tierra nueva. Esa es nuestra fe, no estamos hablando aquí de misterios, es la palabra que se ha hecho carne y se ha hecho redención. Así de bajo y humilde. Hemos leído en la carta de Pedro: No tenía pecado, no devolvía mal, no gritaba aunque le estaban machacando, sus heridas nos han curado, por eso es el Redentor, Él pagó con su pasión por todos, es el hombre solidario que sube a la cruz, y con todo eso vino para conducirnos hacia fuentes de aguas tranquilas y sacarnos al pasto de la vida, por eso Cristo es el pastor que Dios hizo sacramento, que Dios hizo visible para que entendiéramos cuales son las relaciones de Dios con el hombre, el diálogo de Dios con el hombre, el cariño de Dios con el hombre, como el pastor. Es verdad, que esta imagen, sobre todo a la gente joven, le suena mal, porque tantas veces nos han construido desde las ideologías, a ponernos los cencerros e ir detrás… Sin embargo, este pastor ha venido a entregar su vida, y que en su vida todos tengamos vida. Sólo el que entrega su vida por el hombre, sólo ese, es el pastor. Y como sólo Ese, es el Mesías y el Señor. El Mesías y el Señor del hombre es Jesús.

Sólo Cristo es la puerta

Es verdad, que Él ha llamado a otros, para que en Él y desde Él sean pastores de su pueblo. Dijo: Yo construiré a otro, derramaré sobre Él mi Espíritu para que sean pastores, y ahí estamos los aprendices de pastores. Pero la puerta Él no la cedió, a nadie puso como puerta, a nadie, ni siquiera a María, solo Cristo es la puerta para llegar a Dios. Y es la puerta de entrada y de salida. De entrada ¿a dónde?, al corazón de Dios, al corazón del hermano, sólo a través de Él y de su amor podemos amar así al hombre como “Yo os he amado”. Y de salida, Él es la puerta de salida: ¿de qué noches oscuras tenemos que escapar? ¿de qué debemos salir? ¿de qué seguridades? ¿de qué majadas tenemos que salir? ¿dónde estamos acongojados y acogotados? Porque el mundo se nos viene encima, porque la gente ya no cree… ¡Pero si no creemos nosotros! O es que creer es decir: “Señor, yo creo”, o en cambio, es hacer sacramento de su presencia en los signos sacramentales. “Yo no me confieso”, “yo no voy a misa”, “yo para qué…”, “yo rezo, yo con Dios me entiendo…”

Si sois de pueblo, como yo que fui pastor, poco, pero fui. Sé el conocimiento, el interés, la relación, el diálogo, el cuidado, el tiempo y la preocupación que siente el pastor.

La puerta está siempre abierta

Así dijo el Señor: “El que quiera ser primero que sea como Dios”. Sólo Él, sólo Cristo es la puerta, estrecha como la cruz, estrecha como la lanzada, pero cruz y corazón abierto, sacramento de la misericordia de Dios. Puerta estrecha, pero abierta. Ojalá, hermanos todos los creyentes, todo ese inmenso rebaño que Jesús va congregando por la gracia del Padre con la alegría y la fuerza del Espíritu, ojalá entendamos esto: que la puerta por dónde se llega a Dios está siempre abierta, porque siempre está la misericordia, por encima de cualquier otra categoría. Si Dios es Dios, es porque es el Dios de la misericordia y del perdón, esa es la puerta.

Nuestras comunidades, nuestros grupos, el que sea: en política, en el sindicato, en catequesis, el que pelea por encontrar que el hombre sea capaz de encontrarle, el que pide que el mundo se llene de ese Espíritu de Dios. Todos nos necesitamos, así esta parroquia nuestra, ojalá, sea puerta abierta siempre, abierta y el que no abra la puerta ¡que se quede fuera! Porque la puerta es para todos, es misericordia y a todos nos compromete esa misericordia, el perdón. A todos nos invita a celebrar el gozo de la vida y la alegría, porque no hay alegría mayor que encontrar al que estaba muerto y ha resucitado, al que estaba perdido y lo hemos encontrado, esa es la alegría que os invito a compartir juntos al Señor. Porque Él es nuestra vida, la puerta que tenemos, el camino, que nos da de esa agua buena que nos purifica.

“…y doy mi vida”

Como nosotros cada día al ver ese letrero: “Yo soy el buen pastor …y doy mi vida”. Nos situamos, como Dios nos ha amado tanto que el hijo ha muerto por nosotros. Cristo inocente cordero donde lavamos, cada día, nuestros pecados, rutinas, egoísmos, envidias, durezas…los lavamos y nos quedamos limpios, lo sabemos porque todos los domingos venimos aquí y vemos ese letrero.

Gracias a todos

Por eso, amigos, gracias a todos los que hacéis posible que esta comunidad siga caminando, creciendo, amando. Seamos sencillos para reconocer la única voz del Señor. Las demás voces son sólo eco del Pastor único que es la puerta, la única por la que debemos entrar todos: pastores y pastoreados, y si no entramos por Él no somos de ese grupo. Dios nos ama, Dios tiene el corazón siempre abierto, estrecho porque por esa puerta no entrarán los orgullosos, los perdona-vidas, los injustos, los violentos ni los explotadores. Dios quiere que el violento se haga pacífico, que el explotador sepa algún día a qué sabe la sal de las lágrimas del que no tiene pan que llevarse a la boca. Entonces, la puerta estrecha, la llaga abierta se convierte en luz de misericordia con la que redime, llama e invita en torno al altar de nuestro Padre, cordero colocado en el centro de ese universo unido que nos acoge y se convierte en pan que nos alimenta. Que nos dejemos alimentar por Él, por el sacramento del pan y de vida, por el sacramento de la misericordia, por el sacramento del amor comprometido, alianza, por el sacramento de sanación en la unción del enfermo para recuperar la esperanza y en la alegría de la vida que Dios quiere la felicidad allí donde nace la vida y allí donde entregamos el espíritu. Que el Pastor nos acompañe en esos momentos, porque el Padre nos regala la plenitud de la vida.

Gracias amigos, a todos los que trabajáis en todas las dimensiones de la parroquia, en todas las acciones pastorales y también especialmente a todos aquellos que colaboráis con vuestro dinero, porque ahí es donde ponéis vuestro corazón, y esa es la prueba de vuestra fe, si ese dinero llega al que está necesitado, con el que vuestro amor, el amor de Dios llega a vuestros hermanos. Gracias porque esta comunidad sea cada día más sencilla, más humilde, pero ojalá, más feliz. Porque las puertas las abrimos para que todo el que se encuentre solo pueda encontrarse con otros y juntos iremos a un horizonte que aunque está un poco lejano, nos llena de esperanza, de libertad, de ilusión y de vida.

¡Feliz fiesta para todos!

Primero el hombre y luego el santo

Desde la fiesta de nuestra parroquia, la Fiesta del Divino Pastor, las actividades han seguido su curso normal. Todo lo que se ha hecho ha sido con el objetivo de seguir haciendo entre todos una gran familia y un camino seguro de crecimiento humano y espiritual para encarnar la gran máxima: “Primero el hombre y luego el santo”, que se interpreta como: primero hay que ser buenas personas, con todo lo que esto significa, para poder ser luego santos auténticos.

El viernes 27 de mayo el grupo de formación para jóvenes cerró su ciclo con el tema de la oración. El material que se repartió para la ocasión quedó pendiente para reflexionar durante el verano y se retomará a comienzo de curso.

El domingo 29 de mayo a las cinco de la tarde los jóvenes concluyeron sus actividades con una gran gala bajo el título “Gala del Corchopán de Oro.” En un ambiente de alegría, los jóvenes aprovecharon para galardonar y agradecer a varios de los que participan en nuestra parroquia con gran esfuerzo y    alegría. Es verdad que no a todos se les podía dar el “Corchopán de oro” por lo que se hicieron primero varias nominaciones. De todos modos, al final, nuestro párroco Don Manuel, en nombre de todos, agradeció a las personas de todas las edades que os implicáis con generosidad y dais lo mejor de vosotros: vuestro tiempo e implicación. Los premios que se dieron fueron: a los que van a mil, mejor interpretación y mejor disfraz, a la mejor cocinera, al mejor cura, a los padres caquis, al mejor reportero y al más colaborador. Todos ellos se llevaron un “Corchopán/Óscar” que prepararon para la ocasión los más imaginativos de la parroquia. También, se ambientó el salón de la gala con un photocall con la respectiva alfombra roja en la que se pudieron hacer fotografías para el recuerdo.

Los días 4 y 5 de junio la parroquia celebró la tradicional “Fiesta de las Actividades”. Ya desde días antes los colaboradores fueron adornando el patio y no digamos las  coordinadoras, maestras de bailes, gimnasias y puesta a punto que fueron preparando durante un año las alegres actividades que luego se vieron y se bailaron. ¡Mil gracias por vuestro trabajo abnegado! La verdad que estos días de después, en los que el silencio envuelve la parroquia,  se echan de menos las sevillanas que aunque la mayoría ya nos las sabemos de memoria suenan mejor en el aparato de música que ponéis en el salón de actos.

El día 11 de junio aprovechando las excelentes instalaciones de nuestra parroquia, tuvimos la primera convivencia de padres, madres e hijos de postcomunión. Actividad que quedará instaurada, Dios mediante, en el calendario de actividades del grupo que se prepara todos los años para recibir la Confirmación. Gracias a la colaboración de los catequistas más jóvenes y la participación de los chicos que se acercaron con los padres se pudieron realizar varias actividades. Además de juegos con agua: guerra de globos con agua, “Vóley-globo” y algún que otro espontáneo que lanzó agua sin más y que refrescó el ambiente. A medio día, se preparó una gran comida de “traje”: “yo traje tortilla, yo traje croquetas…” También jugamos al juego de los barcos, preparado para la ocasión y cuyo objetivo era conocer más nuestra parroquia. Además, en el juego fueron saliendo anécdotas y curiosidades de la parroquia. Pero lo que más gustó fue el canto por equipos de la canción “Mi pensamiento eres tú”,  con ¡gestos y todo! Terminamos con una merienda con “las sobrinas”, es decir, con lo que sobró de la comida.

El 18 de junio terminamos las actividades de catequesis con una excursión a Plasencia. Visitamos el monasterio más pequeño del mundo “El Palancar” donde pudimos experimentar cómo dormía San Pedro de Alcántara. Nos enseñaron las catedrales, la torre del Melón, y el centro de la ciudad. Terminamos la mañana con una sabrosísima comida en el restaurante Hostal Real. Por la tarde visitamos la Virgen del Puerto, patrona de Plasencia, donde rezamos la tradicional Salve a veinticinco voces, la verdad es que era un poco difícil de cantar, y terminamos con una misa muy emotiva en el convento de la Santísima Trinidad de las Madres Carmelitas Descalzas donde recogimos la Virgen de Fátima, la que nos lleva acompañado desde el 1 de mayo día del Beato Juan Pablo II, que sigue presidiendo nuestro altar principal ¡ojalá! por mucho tiempo más.

También, resaltar que el 19 de junio, aunque ya desde la tarde del 18, el grupo de Scouts de Monte  Kenya realizó su tradicional “Vela de insignias”.

A todos los que hacéis posible que nuestra parroquia sea una verdadera familia, os agradecemos, una vez más, todos los preparativos, actividades y detalles que a veces no son tan visibles.

Pablo Fernández, Sacerdote

Un verano cristiano

1 BÁÑATE, todos los domingos, en la piscina de la Eucaristía. Sentirás alivio y te harás fuerte. No dejes que, el verano, ensucie lo mejor de ti mismo.

2 PONTE LAS GAFAS DE LA MISERICORDIA. Juzga con amor y ofrece tu perdón. Mira con transparencia a los que te rodean.

3 ACOMÓDATE LAS CHANCLETAS DE LA SENCILLEZ. No por tener mucho más vas a ser más feliz.

4 TÚMBATE EN LA HAMACA DE LA ORACIÓN. Tan importante es cuidar exteriormente el cuerpo como el interior de nuestras personas.

5 TÓMATE UN REFRESCO DE AMISTAD. Cuida y haz amigos. Recupera aquellas otras amistades que “por esto o por aquello” has dejado o te han dejado de lado.

6 PRACTICA UNA LECTURA QUE MEREZCA LA PENA. Aquella que te haga crecer y conquistar los buenos valores. ¿Tienes  un evangelio a mano? Es una ocasión para iniciar una pausada lectura.

7 NO TE MAQUILLES DEMASIADO. Muéstrate tal y como eres. El sol, con su calor, nos dice qué distancia hemos de tomarnos respecto a él.

8 PONTE A LA SOMBRA. Ante ciertos peligros, comentarios o malas intenciones, resguárdate. No es recomendable estar expuesto constantemente a las malas acciones e hirientes palabras.

9 DESCANSA DE TUS AGOBIOS. Desconecta de tus preocupaciones. Visita algún museo, alguna iglesia. El arte nos abstrae y nos cultiva.

10 DISFRUTA DE Y CON TU FAMILIA. No la descuides. Pregunta por aquellos problemas que, el trabajo rutinario y obligado, te ha impedido solucionar o has preferido dejarlos para más adelante

11 NO OLVIDES EL “MEMORÍN CRISTIANO”. Intenta defender tu forma de ver la vida, las cosas, la Iglesia, la política… según tu perspectiva. No es bueno replegar las alas de nuestra fe cristiana.

12 DIOS VA CONTIGO. No olvides que, aunque tú te alejes del Señor, Él siempre te está buscando. Que quiere para ti lo mejor. Y que, lo más seductor que te ofrece el mundo, no siempre es lo más digno para ti.

13 VIVE LA SOLIDARIDAD. No todas las personas cansadas, disponen de vacaciones; no todo lo que reluce es oro. Interésate por aquellas situaciones, amigos o desconocidos que pueden encontrarse anímicamente o personalmente mal.

14 SÉ PRUDENTE. No tires por la borda, en este tiempo excepcional, lo que tanto esfuerzo te ha costado levantar: la familia, la buena fama, el decoro, la fe, la personalidad, la prudencia o tu saber estar. ¡Dios te bendecirá!

¡FELICES VACACIONES CRISTIANAS!

Javier Leoz,  Delegado Episcopal para la Religiosidad Popular de la diócesis de Pamplona y Tudela

El scout ve en la naturaleza la obra de Dios, la cuida y la respeta

Este año ha sido nuestra vigesimoctava ceremonia de promesas. El texto de nuestra promesa es: “Prometo por mi honor y con la ayuda de Dios, hacer todo cuanto de mi dependa para: Cumplir mis deberes para con Dios y mi patria, ayudar al prójimo en toda circunstancia y cumplir fielmente la ley scout”. Tras bendecir las pañoletas y a los niños que iban a hacer su promesa, éstos pasaron a pronunciarla dentro de una ceremonia adaptada según las edades de los niños.

Hemos aprovechado la ocasión para tener una pequeña ceremonia en recuerdo de nuestro hermano Scout Sergio, se le ha construido un banco en su memoria, es una antigua tradición de los Scouts para mantener el recuerdo de los hermanos scout que ya no están entre nosotros. En el banco se puede leer la siguiente frase extraída del último mensaje de Baden Powell fundador de los scouts: “La verdadera manera de obtener la felicidad es hacer felices a los demás”

Una de las características de los scouts es el respeto a la naturaleza, una de sus leyes dice “El scout ve en la naturaleza la obra de Dios, la cuida y la respeta”

Andrés Santarén, Coordinador del Grupo Scout Monte Kenya 445

Ángel Puentes ordenado sacerdote

Ángel Puentes Arenal ha sido ordenado sacerdote en la Catedral de Sevilla el pasado domingo 19 de junio. Junto a él han sido ordenados  otros cinco compañeros del Seminario Metropolitano de Sevilla.

Ángel estuvo destinado en nuestra parroquia como seminarista desde 2005 a 2008 y colaboró en las catequesis de juveniles, la pastoral sanitaria, y el grupo de monaguillos, entre otros. La Comunidad Parroquial del Divino Pastor se alegra por este nuevo sacerdote, le da la más sincera enhorabuena y le tiene presente en sus oraciones.

J.T.H.

Oh Jerusalén

Siempre he dicho que un viaje a Tierra Santa es el viaje de la vida para todo cristiano. Por suerte, y gracias a mi trabajo, hace pocas semanas he tenido la oportunidad de contemplar la hermosa Jerusalén por tercera vez en mi vida. Tierra Santa es como ponerse al sol, aunque tú no quieras, te broncea. La tierra de nuestro Señor es igual, cala hasta lo más profundo de nuestro ser, aunque no estemos especialmente receptivos o aunque el trajín que supone un viaje en el que hay que ver muchas cosas haya mermado nuestra atención. La cuestión esencial es la impronta que deja en el alma y el corazón haber seguido los pasos de Cristo en su propia tierra. Subir al monte Tabor supone ver con otros ojos la transfiguración de Jesucristo (Lc 3, 22) y entender que el Padre hablara desde una nube y le escucharan nítidamente porque las nubes están muy cerca, el Tabor es una montaña alta. O camino de Jerusalén cuando los Evangelios relatan que “Estaba próxima la pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén” (Juan 2 13-25)  porque Jerusalén está en lo alto y siempre hay que ascender para llegar a ella. Son pequeños datos geográficos que nos ayudan a eso que San Ignacio decía de la composición de lugar, aunque, allí no es tal puesto que son los propios lugares de Cristo. Es importante que los cristianos del mundo visitemos Tierra Santa. Allí, es la Custodia de Tierra Santa de los Padres Franciscanos la que mantiene los templos centenarios y los lugares naturales por los que anduvo Cristo. Sin nuestras visitas, los Santos Lugares se convertirán en museos. Es el signo de los tiempos pero es verdaderamente trágico que, en el lugar en el que se realizó la Historia de la Salvación, cada vez queden menos cristianos. Las circunstancias políticas de todos sabidas, los conflictos entre religiones y la precariedad de condiciones de vida están produciendo un nuevo éxodo, en esta ocasión, de cristianos. Ellos agradecen calurosamente la visita de los hermanos de todo el mundo; así, les hacemos saber que no están solos. Creamos Iglesia, como el mismo Cristo nos mandó, amarnos unos a otros como Él nos ha amado. Especialmente se alegran los cristianos de Belén. Recuerdo un joven cristiano con el que hablé en una ocasión. Su familia a duras penas salía adelante pero él tenía muy claro el privilegio que disfrutaba por haber nacido en la tierra de Cristo. No quería marcharse. Y es comprensible que no quisiera. Cuando estás en Belén lo que se siente es que estás como en casa. Tierra Santa es nuestra patria, la de todos los cristianos. Así lo reconoce lo más profundo del ser cuando se respira el aire que respiró Cristo, se refresca con el agua del mismo Jordán en el que fue bautizado o se transita por el mercado de Jerusalén, el mismo que fue testigo del sufrimiento del Señor antes de llegar al Gólgota. Y también disfruta el corazón en Caná, pensando en que allí se divirtió el Señor con sus amigos en las bodas. O en el lago Tiberíades, en el que no pocas veces pescó o se bañó. En Tierra Santa también se llora. Y se llora con el mismo Cristo en la Casa de Betania al llegar y encontrar a su buen amigo Lázaro muerto. Y se llora en el santuario de “Dominus Flevit”, en el Monte de los Olivos, donde Jesús lloró por Jerusalén y quiso abrazarla como la gallina a sus polluelos. Y, por supuesto, se llora en Getsemaní, al caer el sol, sufriendo esa noche con Cristo. Pero si Jerusalén es algo, sobre todo, es que Jerusalén es ciudad de Resurrección, la de nuestro Dios y también la de muchos que hace tiempo que no se encuentran. Por eso Jerusalén es la ciudad de nuestra fe, la ciudad del que busca, porque siempre se encuentra, porque hay por sus calles un Resucitado que colma el corazón de los hombres.

Angelines Conde

Sonríe, Malawi

Sospecho que no descubro nada si digo que un viaje a África no deja indiferente. Cuando nos aproximamos en aquella húmeda noche de primavera a la estancia principal del hospital, poco podía sospechar que, lo que iba a ver, me conmocionaría de tal modo. Pero allí estaba, la debilidad del género humano desplegada en toda su crudeza. Sabía que ir a África podía suponer ver cosas que mi humilde ser no estaba preparado para asimilar y, además, allí no se puede cambiar de canal. No se puede apartar la vista de los pobres niños negros de vientres hinchados y miradas perdidas. La visita nocturna al hospital rural de Kapiri se me hizo eterna. Como si hubiera estado horas siendo testigo del sufrimiento de los más débiles y enfermos. Y creo que apenas fueron unos minutos. A veces, Dios nos pone donde menos nos esperamos. Es un dignísimo hospital pero en el que, al fin y al cabo, nosotros, los primermundistas no entraríamos ni a ponernos una tirita. ¿Por qué entonces para un africano tiene que ser suficiente? La cuestión es que así son allí todos los días protagonizados por unas valientes mujeres que arañan a la muerte las vidas de quienes el mundo entero ha olvidado.

África siempre sorprende, inunda, es inabarcable, indescriptible, pura y hermosa. ¡Y cómo es su gente! ¡y cómo son sus niños! ellos sí que son puros. Inocencia pura. No dejo de pensar en ellos y en el día en que me rodeaban en el orfanato de las Misioneras de María Mediadora en Chezi… ¡qué chiquillería! Las hermanas les llamaban por nombres tan españoles como Mariano. Corrían a nuestro alrededor, sonreían, nos hablaban en chichewa y nos tocaban. Y volvían a sonreír, todo el tiempo.  ¡Cuánto nos asombró que un niño, tan negro como un bombón, se llamara Mariano!  Las hermanas María Victoria y Perfilia, dos extremeñas todoterreno que cuidan de los niños más que como si fueran propios, les ponen nombres españoles. Ellas, junto a otras tres hermanas indias, luchan por sacar adelante a más de 120 niños internos y otros centenares que disfrutan del programa externo. Y entonces, en medio de aquella novedad, alegría y bullicio infantil, nos cuentan que necesitan comida. Otro nudo en la garganta. Otra de esas noticias que no se quieren oír: niños que necesitan comida. ¿Hacer zapping?, no. De nuevo, no era una opción.

¡Impresiona y conmueve el trabajo de estas religiosas en África! A veces, creo que decimos muy a la ligera que “lo han dejado todo”. Pienso mucho en lo que significa ese “todo” y no puedo abarcarlo. Ese todo, empieza por algo tan sencillo como el agua del grifo o darle al interruptor y que se haga la luz. ¡Ay de nosotros si nos tocara vivir un día sin agua corriente!

África llega y es así. Y cuando uno llega de África no sabe muy bien qué hacer. Entonces llego a Madrid y pienso en los días previos a irme, cuando no quería irme, en realidad. Entonces, contarlo es el principio y para ello creamos la iniciativa “KusekereraMalawi” que traducido es “Sonríe, Malawi”. Y la mitad de esta historia llegó el pasado 23 de mayo en la Sala Galileo, en Madrid. Un grupo de músicos locos se ofrecieron gratis a cantar para Mariano y sus amigos. 311 personas nos compraron la entrada a 10 euros. Otras muchas por internet también pusieron su granito de arena; el resultado, una recaudación de más de 3.000 euros para los huérfanos. Todavía tenemos CD, si alguno se anima, ya sabe…es por los niños.

Angelines Conde

¿Estás embarazada y te sientes sola? ¿No sabes qué hacer ni a quién acudir? ¿estás considerando abortar? Fundación Red Madre, nuca estarás sola 902 188 988 o www.redmadre.es

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