Nº 69 Verano 2013 Revista El Divino Pastor

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Acción de gracias de la hermana María Jesús por su profesión temporal

¡Gracias! Todo lo estoy recibiendo de la Iglesia

Me llena de alegría compartir con vosotros que el pasado 12 de agosto se me concedió hacer la profesión temporal en el Instituto religioso lesu Communio.

Solo puedo dar gracias a Dios: primero por el don de la fe, y además por la llamada a la consagración.

Después de estos tres años, quiero compartir con vosotros la alegría de que el Señor va cumpliendo la promesa de hacerme mujer, esposa y madre. Ha desbordado todos mis sueños: sueños de felicidad, de tener un sentido profundo para vivir toda circunstancia, sea la que sea, de entregarme por cada uno, por los demás… Y cada día experimento gozosamente que todo lo recibo de la Iglesia; a través de los sacramentos, de la relación con mis hermanas, de los acontecimientos sencillos de cada día, el Señor me muestra que me quiere como soy, que me perdona siempre y solo busca mi bien en todo. Él me impulsa a amar como yo me he sentido amada y a vivir en el gozo de la comunión de Jesús, que me va haciendo cada vez más agradecida y feliz. También he visto en vosotros este amor de Dios y la alegría de ser cristianos y os doy las gracias. Gracias por rezar por mí y os pido que sigáis rezando por toda mi comunidad. Sabéis que no estáis solos, nosotras oramos siempre por cada uno de vosotros y vuestras familias.

Hna. María Jesús Hernández

Derroche de gracias sacramentales

Los meses de mayo y junio han sido un derroche de gracias sacramentales para nuestra parroquia que terminaremos con el sacramento de la Unción a los enfermos y mayores.

El pasado 1 de junio, después de las comuniones, varios de nuestros jóvenes fueron protagonistas de un sacramento para el que se venían preparando durante tres años. Por el sacramento de la Confirmación recibieron al Espíritu Santo “que había sido prometido para los tiempos mesiánicos” (cfr. Isaías 11,2) Desde el principio de la Iglesia se confiere el don del Espíritu Santo mediante la imposición de manos (Hechos 8,15), imposición de manos que para estos jóvenes ha sido por medio de nuestro obispo D. Joaquín. La confirmación que confiere la Gracia, tiene un rico simbolismo. Además de la imposición de manos, se unge al confirmando con el óleo del Crisma. El aceite (óleo) es símbolo de la abundancia, alegría y agilidad (unción de los luchadores, atletas) y es también signo de curación. Cristo, en griego Christos, significa Ungido. En la confirmación somos realmente “constituidos en poder” como miembros de la Iglesia y en nuestra calidad de hijos de Dios. Somos constituidos como miembros de la Iglesia “en poder” recibiendo una fuerza del Espíritu “para difundir y defender la fe mediante la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo para confesar valientemente el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de la cruz. El papa Francisco recientemente ha dicho que “cuando caminamos, edificamos y confesamos un Cristo sin cruz no somos discípulos del Señor” confesar el nombre de Cristo principalmente en la cruz “que es escándalo para los judíos y necedad para los gentiles” (I Corintios 1, 23) La confirmación imprime carácter sacramental.

Para agradecer a los catequistas de post-comunión, monitores de confirmación como los llaman los chicos, Javier Cárceles, un padre de nuestra parroquia, junto con su mujer: Rosa, han querido inmortalizar este acto de confirmaciones con un videoclip en el que nuestro grupo de post-comunión ha participado con la canción: “Como tus brazos” para más información podéis consultar conmigo: Pablo, el cura.

Por todo esto, recemos el Padre Nuestro dando gracias a Dios y dando gracias a todos los que han ayudado para que esto sea posible, pero recemos un Padre Nuestro especial, un Padre nuestro al revés, es decir, como lo haría Dios.

Pablo Fernández, Sacerdote

Las cruces de mayo

La Procesión de las Cruces de Mayo ha recorrido el centro de Móstoles, con dos itinerarios diferentes que han confluido en la parroquia Divino Pastor, el pasado domingo 5 de mayo. Han participado la Agrupación Castiza de Madrid a Móstoles, la Casa Regional de Castilla y León, la Casa de Murcia, las hermandades del municipio, la Casa Regional de Andalucía y el Centro Gallego.

10 claves para un verano cristiano

1 Un Domingo sin misa es como   un mar sin agua. El cristiano se baña en la Palabra del Señor para encontrar la frescura en su vida, para quitarse de encima aquello que  le estorba o que le impide vivir con transparencia: ¡BUSCA LA MISA ALLÁ DONDE TE ENCUENTRES!

2 Un cristiano sin Palabra de Dios es una persona que le falta una referencia para vivir, servir y caminar. Un cristiano sin la Palabra de Dios es como un edificio sin amueblar. Le falta algo donde apoyarse y donde dejar la conciencia, los interrogantes, las preocupaciones.

3 Un verano dedicado exclusivamente al descanso puede convertirse en rutina. El cristianismo nos ha dejado su huella en el arte, la pintura, la música…..aprovecha estos meses para una visita a un santuario, para un concierto sacro o, simplemente, para deleitarte con la belleza de nuestros templos.

4 Un corazón cristiano sin caridad no descansa en paz. Las prisas en el trabajo, en la educación, en la empresa, en la parroquia….a veces nos impiden detenernos y caer en la cuenta de los que no pueden descansar porque no tienen medios económicos. El verano es una oportunidad para ofrecernos como voluntarios, para atender  a los padres, para estar con aquellos que hemos dejado abandonados por el camino.

5 El ruido del mundo nos impide escuchar a Dios. Si estás en la montaña, date un paseo sólo. Si estás en el mar, vete por su orilla en el anochecer. De vez en cuando hay que dejar las compañías para encontrarnos con nosotros mismos, para mirar hacia el cielo y, en ese cielo, descubrir y hablar con Dios.

6 El sensacionalismo, las noticias de los medios de comunicación, nos convierten en perezosos para una lectura buena. Elige un libro, y si puede ser espiritual mejor, que te aporte valores, que nutra tu vida con un poco de sensatez, de cordura. Una buena lectura nos hace más equilibrados.

7 Además de exponerte al sol, que no siempre es bueno, no dejes de frecuentar la luz que te ofrece la Iglesia: la paz de un templo, la oportuna Palabra del Señor, la Acción de Gracias, el silencio o el sacramento de la penitencia. Son rayos de un sol, Jesús, que transforma y ennoblece nuestras almas y nuestro interior.

8 Las ocupaciones profesionales, que son ocupaciones, a veces son excusas para no dedicarnos de lleno a la familia. El verano cristiano es una buena plataforma para acercarnos al mundo de los hijos, para resituar y potenciar la vida matrimonial, para caminar juntos, para disfrutar juntos…y para ir a la misa de los domingos también juntos.

9 Deja, en este tiempo, que salga lo mejor de ti mismo. Bríndate en numerosos detalles allá donde te encuentres y, en aquello, que otros no quieran o no sepan hacerlo. Es preferible que nos digan “está a todo” a que afirmen “se aprovecha de todo”.

10 Finalmente da gracias a Dios de todo corazón. Ejercita la oración. Participa en la religiosidad popular del pueblo o de aquella ciudad donde te encuentres. Una romería, un rosario, una procesión o una novena, tal vez te hagan descubrir que, como Juan, Pedro y Santiago, también podemos disfrutar estando en la presencia del Señor con la compañía de Santa María.

Feliz Verano

 Javier Leoz. Delegado de Religiosidad Popular Pamplona

 

Disfruta las vacaciones

Se acercan ya los meses de verano y con ellos las tan ansiadas vacaciones. Tiempo especial que nos contagia de alegría y muchos deseos de hacer nuevas cosas. Esos días deben estar llenos de actividad y creatividad. Recuerda que tempus fugit [el tiempo vuela] y cuando menos lo pensamos estaremos ya en septiembre. Por eso es bueno planificar nuestras vacaciones, dedicarnos a la diversión y al descanso pero evitando matar el tiempo llenándolo de nada. Busca un buen libro para leer tranquilamente, o mira aquella caja de fotografías antiguas sin ordenar, o los discos de vinilo que tantas alegrías produjeron en tu vida y llevan ahí años sin ser oídos, saca del baúl los pinceles y caballetes con sus lienzos aun blancos e impolutos que están guardados en el desván y sin estrenar. En fin, utiliza tu imaginación porque hay tantas cosas que puedes hacer y que disfrutarás enormemente, que te descansarán y ayudarán a recuperar tu estado anímico trastocado por el trabajo cotidiano y muchas veces rutinario de este año de crisis, si es que has podido contar con un trabajo. Para un cristiano además, este tiempo tiene el encanto de hacernos disfrutar de la naturaleza; de una tarde junto al mar admirando el atardecer y el brillo de las olas cuando declina el sol. De pasearse tranquilamente por el campo cuando se levanta una brisa fresca y dando gracias a Dios por las maravillas que cada día nos regala. Es tiempo también de desconectar la televisión, esa caja tonta que muchas veces nos hace perder el tiempo. Reunirse para contar historias a los más pequeños o jugar a esos juegos de mesa que se hacen interminables y divertidos. Cuidar la vida espiritual. Rezar en familia el santo Rosario visitando alguna ermita mariana cercana del pueblo. Asistir a la misa dominical con los niños y luego ir a una heladería para saborear un buen helado de chocolate o caramelo. Ir todos juntos a la piscina, o al súper para hacer la compra… Piensa un poco y no tendrás tiempo de aburrirte. Erradica de tu diccionario personal, la palabra pereza y el “me abuuuuuuurroooooooooo!” Felices y santas vacaciones, y recuerda que descansar no es no hacer nada.

parroquiabetxi.blogspot.com.es

Películas para ver este verano

Pablo VI. Fue el Papa que en el año 1968 proclamó el año de la Fe.

Prefiero el paraíso.  San Felipe Nerí un testigo de la fe.

Sophie Scholl la Rosa Blanca. Un grupo de católicos y protestantes testigos de la Fe.

El Libro de Eli.  La Fe la búsqueda de Dios.

El poder del perdón. La Fe es perdonar.

El árbol de la vida.  Reflexión sobre Fe, religión y vida.

Marte necesita madres.  Un niño es muy desobediente con su madre. Cuando un grupo de marcianos se la llevan a Marte, el niño no dudará en ir a rescatarla.

Carta a los niños por el año de la Fe

Queridos niños:

¡El Año de la Fe también es para vosotros!

¿Sabíais que en la Iglesia estamos celebrando un “Año de la fe”? El año empezó en el mes de octubre de 2012 y terminará en noviembre de 2013. Durante este tiempo los católicos tenemos una tarea muy importante que cumplir: debemos demostrar a todos, también a los que no están en la Iglesia, que la fe nos hace alegres y que esta alegría es contagiosa.

Algunos piensan que los cristianos somos personas tristes. Pero vosotros sabéis muy bien que eso no es así. Quien conoce a Jesús y vive como amigo suyo descubre la alegría más grande y esa alegría, aunque haya problemas y dificultades, nadie nos la puede quitar.

En este Año de la fe podéis descubrir el secreto de la alegría cristiana. ¿Cómo? Es muy sencillo. Os proponemos tres caminos: amar más a Jesús, dar gracias a Dios por la Iglesia y cada día hacer una obra buena.

Para amar más a Jesús es necesario conocerlo cada día más. Todos sabemos que a las personas las conocemos, sobre todo, cuando tratamos con ellas. Así pasa también con Jesús: es muy útil que leamos cosas sobre Él, o que escuchemos lo que otros nos dicen sobre Él, pero lo más importante es que tratemos directamente con Él. Por eso, además de aprender cosas de Jesús en la catequesis o en el colegio, es importantísimo que recemos, es decir, que hablemos con Jesús. En la oración, hecha a solas o con toda la Iglesia en las celebraciones litúrgicas, podemos conocer y amar más a Jesús.

Es también muy importante amar cada día un poco más a la Iglesia. Gracias a la Iglesia hemos podido conocer a Jesús. En la Iglesia encontramos primero a nuestra familia, a los amigos, a los catequistas y profesores, a las monjas y a los sacerdotes, al obispo y al Papa… y cada uno tiene una tarea dentro de ella. El Señor nos llama a todos a ocupar un lugar en su Iglesia. Cada uno tiene una misión dentro de ella. ¿Cuál es la tuya?

Por último, para contagiar alegría a los demás, hay que procurar portarse siempre bien. El Señor decía que hay más alegría en dar que en recibir. El cristiano busca siempre hacer el bien a los demás. De esa forma contagia alegría y él mismo recibe una alegría cada vez mayor.

Nadie ha estado tan cerca de Jesús como su Madre, la Virgen María. Ella también es nuestra Madre y nos invita siempre a hacer lo que Jesús nos diga. Si lo cumplimos, habremos encontrado la alegría.

Recemos al Señor y pidamos unos por otros, para que este Año de la fe nos sirva a todos para descubrir la alegría de creer y el entusiasmo de contagiar la fe.

¡Que el Señor os bendiga!

Vuestros obispos:

Don Joaquín María López de Andújar, Obispo de Getafe y Don José Rico Pavés, Obispo Auxiliar de Getafe

La oración de los cinco dedos

1 El dedo pulgar es el que está más cerca de ti. Así que comienza orando por aquéllos que están más unidos a ti. Son los más fáciles de recordar. Orar por los que amamos es “una dulce tarea.”

2 El próximo dedo es el índice: Ora por los que enseñan, instruyen y curan. Ellos necesitan apoyo y sabiduría al conducir a otros por la dirección correcta. Mantenlos en tus oraciones.

3 El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes, a los gobernantes, a quienes tienen autoridad. Ellos necesitan la dirección divina.

4 El próximo dedo es el del anillo. Sorprendentemente, éste es nuestro dedo más débil. Él nos recuerda orar por los débiles, enfermos o atormentados por problemas. Ellos necesitan tus oraciones.

5 Y finalmente tenemos nuestro dedo pequeño, el más pequeño de todos. El meñique debería recordarte orar por ti mismo. Cuando hayas terminado de orar por los primeros cuatro grupos, tus propias necesidades aparecerán en una perspectiva correcta y estarás preparado para orar por ti mismo de una manera más efectiva.

¿Sabes qué efectos tiene el Bautismo?

El Bautismo perdona el pecado original, todos los pecados personales y todas las penas debidas al pecado; hace participar de la vida divina trinitaria mediante la gracia santificante, la gracia de la justificación que incorpora a Cristo y a su Iglesia; hace participar del sacerdocio de Cristo y constituye el fundamento de la comunión con los demás cristianos; otorga las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo. El bautizado pertenece para siempre a Cristo: en efecto, queda marcado con el sello indeleble de Cristo (carácter). Compendio, n. 263.

¿Sabes qué efectos tiene la Confirmación?

El efecto de la Confirmación es la especial efusión del Espíritu Santo, tal como sucedió en Pentecostés. Esta efusión imprime en el alma un carácter indeleble y otorga un crecimiento de la gracia bautismal; arraiga más profundamente la filiación divina; une más fuertemente con Cristo y con su Iglesia; fortalece en el alma los dones del Espíritu Santo; concede una fuerza especial para dar testimonio de la fe cristiana.  Compendio, n. 268.

¿Sabes qué efectos tiene la Eucaristía?

La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana. En ella alcanzan su cumbre la acción santificante de Dios sobre nosotros y nuestro culto a Él. La Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia: el mismo Cristo, nuestra Pascua. Expresa y produce la comunión en la vida divina y la unidad del Pueblo de Dios. Mediante la celebración eucarística nos unimos a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna. Compendio, n. 274.

¿Sabes qué efectos tiene la Penitencia?

Los efectos del sacramento de la Penitencia son: la reconciliación con Dios y, por tanto, el perdón de los pecados; la reconciliación con la Iglesia; la recuperación del estado de gracia, si se había perdido; la remisión de la pena eterna merecida a causa de los pecados mortales y, al menos en parte, de las penas temporales que son consecuencia del pecado; la paz y la serenidad de conciencia y el consuelo del espíritu; el aumento de la fuerza espiritual para el combate cristiano. Compendio, n. 310.

¿Sabes qué efectos tiene la Unción de los enfermos?

El sacramento de la Unción confiere una gracia particular, que une más íntimamente al enfermo a la Pasión de Cristo, por su bien y por el de toda la Iglesia, otorgándole fortaleza, paz, ánimo y también el perdón de los pecados, si el enfermo no ha podido confesarse. Además, este sacramento concede a veces, si Dios lo quiere, la recuperación de la salud física. En todo caso, esta Unción prepara al enfermo para pasar a la Casa del Padre. Compendio, n. 319.

¿Sabes qué efectos tiene la Ordenación presbiteral?

La unción del Espíritu marca al presbítero con un carácter espiritual indeleble, lo configura a Cristo sacerdote y lo hace capaz de actuar en nombre de Cristo Cabeza. Como cooperador del Orden episcopal, es consagrado para predicar el Evangelio, celebrar el culto divino, sobre todo la Eucaristía, de la que saca fuerza todo su ministerio, y ser pastor de los fieles.  Compendio, n. 328.

¿Sabes qué efectos tiene el Matrimonio?

El sacramento del Matrimonio crea entre los cónyuges un vínculo perpetuo y exclusivo. Dios mismo ratifica el consentimiento de los esposos. Por tanto, el Matrimonio rato y consumado entre bautizados no podrá ser nunca disuelto. Por otra parte, este sacramento confiere a los esposos la gracia necesaria para alcanzar la santidad en la vida conyugal y acoger y educar responsablemente a los hijos.  Compendio, n. 346.

 

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